lunes, 21 de junio de 2010

el momento de la luz es el momento de la sabiduría, después es el reflejo de la llama de la vida que se desintegra y conforma lo que llamamos inspiración, las imagenes son solo espasmos de incertidumbre que se transforman en mensajes que deslumbran con sus colores y sus formas, el exilio del alma al origen es la creación, la locura la composición, el animal es el alma salvaje que se transfigura en instantes específicos, la transparencia cegadora de la profundidad del alma es el espacio del arte, el espacio de la desintegración del ser en sus imagenes, en sus estadios mentales que regeneran el siguiente gesto sin rostro, la siguiente figura sin referencia, la vacuidad emocional de la percepción ciega, de los ojos que no ven, del corazón que siente, que se siente a si mismo como la continuidad del tiempo que no corre, que sucede.




el arte continua en su espacio la existencia de la gente sin rostro, sin imagen propia, la gente que en cada trazo desaparece y se reivindica en el vació de la existencia misma, cuando ya no hay viento que sople ni luz que descubra habrá de nuevo alguien que se diga artista.




farid romero 2010